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La primera crisis del euro

Standard & Poor's matiza que España es un "emisor fuerte" pese a rebajar su nota de solvencia

La agencia de calificación baja la nota de AA+ a AA y subraya las "diferencias fundamentales" con Grecia y Portugal.- Abre la puerta a nuevos recortes.- Fitch mantiene la nota pese a ver riesgo a medio plazo

La agencia Standard & Poor's (S&P) ha rebajado un escalón la nota de la deuda española a largo plazo. La calificación ha pasado de AA+ a AA con perspectiva negativa, lo que deja abierta la posibilidad de nuevos recortes de rating a medio plazo. La noticia ha caído como una bomba en la Bolsa de Madrid, que cuando se conoció caía en torno al 1,5%. La sesión ha terminado con un descenso del 2,99%, que se suma a la caída del 4,19% de ayer.

Sin embargo, la agencia ha matizado por la tarde que Españan sigue siendo un emisor con una capacidad muy fuerte para cumplir con sus compromisos financieros" y sigue manteniendo "una nota excelente". Los analistas de la agencia para España, Marko Mrsnik y Myriam Fernández de Heredia, han defendido que existen "diferencias fundamentales" entre la nota de la solvencia española tras la rebaja y la que tienen tras el recorte Grecia (BB+) y Portugal (A-). La agencia Fitch, por su lado, ha confirmado que de momento España mantiene su calificación AAA con pespectiva negativa y ha alertado de que la evolución del crecimiento de la economía española supone un "riesgo a medio plazo"

"En nuestra opinión, es probable que España sufra un largo periodo de bajo crecimiento económico, lo que perjudica la situación de sus arcas públicas. La previsión negativa refleja la posibilidad de otra rebaja si las finanzas públicas españolas evolucionan peor de lo que nosotros ahora prevemos", asegura el comunicado de S&P difundido poco antes de los matices hechos por los analistas en un una conferencia telefónica. Por su lado, el analista de deuda soberana de Fitch, Brian Coulton, ha asegurado que el programa de ajuste fiscal que ha puesto en marcha el Gobierno español es "fuerte" e incluye medidas que, en opinión de la agencia, son "un compromiso creíble" para realizar los cambios decididos.

La decisión se produce un día después de que la calificadora degradara ayer a bono basura la deuda griega y los mercados temblaran. El mismo día bajó dos escalones el rating portugués hasta A-, lo que sirvió para que todas los ojos apuntaran a Lisboa como la siguiente pieza del dominó en el que se juegan su sostenibilidad los países de la periferia de la zona euro. Ahora es el turno de España.

La pregunta que muchos se hacen es cómo han acumulado tanto poder unas empresas que quedaron en entredicho en verano de 2008 tras sus errores de diagnóstico en el hundimiento del banco estadounidense Lehman Brothers.

"Que algunas agencias intenten erigirse de nuevo en albaceas de la pureza económica y cuestionen los pilares sobre los que se sustenta nuestra economía produce cuando menos cierta dosis de perplejidad", disparó ayer la vicepresidenta primera al conocer las rebajas del rating griego y portugués. Quizás María Teresa Fernández de la Vega estaba poniendo la venda antes de la herida, y con sus críticas se anticipaba a algo que ayer ya parecía muy posible: la degradación de la deuda española por parte de S&P. "Estamos adoptando todas las medidas para cumplirnuestroscompromisos", ha añadido hoy la propia De la Vega tras conocer la rebaja del rating español.

Pablo Guijarro, de Analistas Financieros Internacionales, cree que esta rebaja no tiene por qué sertraumática. "A nadie le coge por sorpresa, porque la propia cotización de la deuda ya recogíaeste riesgo. S&P ya avisó el pasado diciembre de que esto podría ocurrir cuando publicó una previsión negativa para nuestro país", sostiene. Dos de las tres agencias más importantes, Moody's y Fitch atribuyen por ahora la calificación más alta a la deuda española (Aaa y AAA, respectivamente), lo que supone una calidad óptima. Mientras que S&P le otorga un AA, el tercer escalón en el podio de las calificaciones, que implica una alta calidad crediticia, pero que se aleja de la óptima.

La mayoría de países europeos -Holanda, Suecia, Reino Unido, Austria, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Luxemburgo...- obtienen matrícula cum laude en las tres agencias. España y Holanda quedan en un escalón inmediatamente inferior. La primera recibe la máxima calificación de dos de las tres empresas, y la segunda obtiene la segunda mejor nota de las tres. Más abajo quedan Irlanda, Italia y Portugal. Y el perdedor absoluto es Grecia, cuya deuda tiene el dudoso honor de haber abandonado la zona de inversión para pasar a ser considerada como especulación. En román paladino: ha quedado al nivel del bono basura.

A estas temidas agencias se les ha criticado mucho porque tienden a sobrerreaccionar en momentos convulsos como los que vivimos; y en cambio, a dar su visto bueno con demasiada facilidad cuando las cosas van bien. "Es cierto que en el caso de los Estados soberanos están intentando anticipar las dificultades que podrán atravesar y puede que estén yendo más allá de lo que parece razonable. Pero esta sobrerreacción también obedece a las críticas que recibieron después de Lehman Brothers por no haber advertido nada. Están tratando de mejorar su imagen", concluye Guijarro.

La agencia matiza que la decisión "no tiene un impacto inmediato" en la banca

La agencia de medición de riesgos Standard & Poors ha advertido de que la rebaja de la calificación de la deuda española de 'AA+' a 'AA' con perspectiva negativa "no tiene un impacto inmediato en los rating de los bancos españoles". Además de las perspectivas económicas "débiles", los riesgos económicos para el sector bancario español "se acentúan", según la agencia, "por la concentración excesiva de los créditos morosos en el sector de la construcción".

Así, indica que continuarán observando "de cerca" cómo la corrección de estos desequilibrios económicos afecta al crédito y a la capacidad de los bancos para absorber la morosidad. En concreto, analizará el impacto del "actual y fuerte ajuste del sector inmobiliario, que está dando lugar a una considerable acumulación de activos problemáticos", además de seguir "el impacto de un entorno operativo menos favorable, con un bajo crecimiento del volumen de negocio y mayores costes de financiación".

Por otra parte, la agencia ha rebajado la calificación de deuda de 'AA+' a 'AA' a una emisión del Fondo de Estructuración Ordenada Bancaria (FROB) de 3.000 millones de euros.

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