La recuperación de la crisis

Preguntas y respuestas sobre la 'tragedia' griega

Las causas y principales cuestiones de una crisis que ha puesto en evidencia las limitaciones de una UE sin política económica común frente a los especuladores

ÁLVARO ROMERO 26 ABR 2010 - 14:40 CET

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Grecia lleva ya más de cuatro meses buscando una solución a su grave situación financiera. Pero cada paso que da en el sentido de superar la crisis, queda disipado por culpa de la presión de los mercados y las reticencias de algunos de sus socios del euro. Asimismo, los problemas que está encontrando la UE para solucionar la tragedia griega han puesto de relieve los defectos de carecer de una política económica común, lo que ha dejado al país mediterráneo indefenso ante los ataques de los especuladores, que ya han puesto sus ojos en la siguiente víctima de la llamada primera crisis del euro: Portugal.

¿Cuál es el problema de Grecia?

Grecia ha vivido fiscalmente hablando por encima de sus posibilidades en la última década. Durante años, ha gastado más de lo que ingresaba y se ha saltado a la torera el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE que limita el déficit público por debajo del 3% y obliga a controlar la emisión de deuda, que no puede superar el 60% del Producto Interior Bruto. Y para ocultarlo no dudó en manipular sus estadísticas oficiales. Dentro de esta tendencia, Grecia cerró 2009 con un déficit público del 13,6%, según el último dato revisado de Bruselas, al mismo tiempo que su deuda pública escalaba al 115% del PIB. Estos niveles son insostenibles para cualquier economía y hacen dudar de su solvencia a la hora de pagar. Y a mayor riesgo, menos demanda, lo que obliga a Grecia a ofrecer una mejor rentabilidad por sus bonos para poder colocarlos entre los inversores con una consecuencia clara: la prima de riesgo y el interés de los títulos de deuda de la República Helénica han marcado sus máximos desde que entró en el euro. Este sobrecoste hipoteca los ingresos del Estado, le impide reducir el déficit y bloquea las eventuales medidas para estimular la economía. Una espiral difícil de romper y que, a medio o largo plazo, le llevarían a la bancarrota.

¿Qué necesita?

Grecia debe encontrar financiación urgente para afrontar los pagos por 52.000 millones de euros que vencen este año, la mayoría en concepto de los intereses asociados a su alto nivel de deuda. Aunque podría ser más: hay quien eleva esta cifra hasta los 80.000 millones, como el presidente del banco central alemán, Axel Weber, o varias casas de análisis financiero. De esta cifra, solo el próximo mes debe abonar 8.500 millones. No obstante, sus arcas se han quedado vacías con los compromisos que tenía en abril, y eso que ha podido realizar modestas emisiones a corto plazo en las últimas semanas, aunque con una rentabilidad que más que duplicaba las anteriores operaciones de similares características que hizo el pasado enero. Por este motivo, ante la imposibilidad de recurrir al mercado europeo por sus altos precios para captar el grueso de los fondos que precisa, Grecia ha sondeado también los mercados de Asia y Estados Unidos, pero también le han cerrado la puerta. Se da la circunstancia de que la mayor parte de la deuda griega está en manos de bancos franceses y, en segundo lugar, alemanes.

¿Por qué recurrir a Bruselas?

Grecia forma parte de la Unión Monetaria y, como tal, carece del margen de maniobra que le daría contar con una moneda propia, como podría ser una devaluación, para hacer frente a la amenaza de bancarrota. Por este motivo, la solución a la crisis pasa necesariamente por que sus socios de la eurozona, que no pueden realizar inyecciones directas de capital entre sí, le echen una mano. El pasado 25 de marzo, la UE llegó a un acuerdo de la mano de Alemania y Francia para salir en rescate de Grecia en caso de que lo necesitase y como última opción, eso sí con la participación del FMI. Dos semanas después, la persistente presión de los inversores les obligó a aclarar su propuesta y a poner una cifra a este pacto político: créditos bilaterales por 30.000 millones de sus socios del euro y hasta 15.000 millones del FMI. En total, 45.000 millones que, en teoría, deben ser suficientes para que el país mediterráneo pueda llegar a final de año sin renegociar los plazos de vencimiento de su deuda, lo que además afectaría a la credibilidad del conjunto de la eurozona pese a que Grecia apenas supone algo más de un 2% de su PIB total.

¿Qué le exige Bruselas y el FMI para darle el dinero?

Además de los intereses asociados a los créditos bilaterales, que están por debajo del precio que supone recurrir al mercado, tanto Bruselas como sus socios del euro y el FMI le exigen que ponga en marcha un plan concreto y creíble de medidas de aquí hasta 2012 que de confianza sobre el compromiso de Atenas para reconducir sus finanzas.

¿Qué ha hecho Atenas hasta la fecha?

El Gobierno socialista de Yorgos Papandreu se encontró con el problema de su delicada situación financiera nada más acceder al poder. Su primer paso fue reconocerlo y adecuar las estadísticas. Después, para responder a las primeras exigencias de Bruselas para poner en marcha el plan de rescate, por un lado, y aplacar la presión de los mercados financieros, por otro, aprobó un duro plan de ajuste. Este programa, que en un primer momento fue bien recibido por el Ejecutivo comunitario aunque ha causado numerosas protestas y varias huelgas generales en el país, incluye un importante recorte del gasto, la reforma del sistema de pensiones, la privatización de empresas públicas y la congelación de los sueldos de los funcionarios, entre otras medidas. Todos estos sacrificios con el objetivo de cumplir con el límite del 3% del PIB que impone el Pacto de Estabilidad. No obstante, pueden no ser suficientes a la vista de cómo se está desarrollando la situación, lo que deja a Atenas en una difícil tesitura y sin apenas margen de maniobra.

¿Por qué sigue sufriendo la deuda griega?

"A los tiburones financieros se les llama así porque cuando huelen sangre, muerden para sacar todo el provecho posible. Grecia está débil, necesita dinero y ellos van a intentar cobrárselo al precio más caro posible", resume José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney. En este sentido, el mensaje claro de Bruselas de que no dejará caer a Grecia da alimento a los especuladores, que al entender que no llegará la bancarrota por contar con un salvavidas europeo, fuerzan sus posiciones contra la deuda soberana del país para sacar la máxima rentabilidad. A su vez, detrás del imparable aumento de los costes para acudir al mercado a financiarse persisten las dudas que despierta el plan de austeridad de Grecia entre los inversores.

¿En qué afecta la presión de los mercados a Grecia?

A los precios a los que los bonos griegos cotizan actualmente en el mercado, que están en niveles récord desde la instauración del euro tanto a corto como medio y largo plazo, el coste de la deuda se come todo el ahorro que consigue el Gobierno con su drástico plan de austeridad. Por este motivo, dificulta muchísimo las posibilidades de recuperación de su economía, pieza clave para poder salir del hoyo.

¿Por qué Alemania pone tantas pegas?

Como primera potencia europea, a Alemania le toca aportar la mayor parte de los fondos del rescate, más de 8.300 millones, pero afronta una gran oposición interna a librar el dinero. Según señalan los analistas, el Gobierno de Angela Merkel está más pendiente de las elecciones en el estado federal de Renania -el más potente del país- que tendrán lugar el próximo día 9 de mayo y de no descontentar a sus electores que de Atenas. Pese a la exposición de su sector financiero, Berlín ha abogado durante toda la crisis a que Atenas agote el recurso a los mercados, y por tanto que pague tipos de interés elevados como castigo por los años de excesos y engaños de las autoridades helenas sobre las cifras del déficit público.

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