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Fomento asume por decreto la organización del trabajo de los controladores

Los trabajadores recurrirán la medida en los tribunales.- Blanco: "No es tolerable que una empresa pública pague sueldos millonarios mientras el Gobierno pide austeridad al resto"

El Consejo de Ministros ha aprobado un decreto ley que devuelve al Gobierno, a través de AENA, los mecanismos para organizar el trabajo de los controladores y para liberalizar el servicio de control del tráfico aéreo, con lo que se podría adjudicar la gestión de las torres de control a empresas privadas. Además, al entrar en vigor este viernes, evita que la ruptura de las negociaciones sobre el convenio actual, cuyo plazo expira el 31 de marzo, cause problemas en los aeropuertos la próxima Semana Santa. El ministro de Fomento, José Blanco, ha afirmado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministro que "no es tolerable que una empresa pública pague sueldos millonarios a sus empleados mientras el Gobierno pide austeridad al resto de los españoles". La Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) ya ha anunciado que estudia recurrir ante los tribunales el decreto.

El Gobierno ha publicado el decreto en una edición extraordinaria del BOE

Según ha explicado el ministro, la medida persigue "anteponer el interés general por delante de los intereses particulares", así como "garantizar la eficencia y la seguridad" de un sector clave para el turismo dada su condición de importante fuente de riqueza para la economía española. "Hemos abierto el sistema de control de las torres a la competencia, dando lugar a que empresas homologadas, sean españolas de nueva creación o extranjeras que ya trabajan en otros países, puedan prestar este servicio", ha resumido antes de denunciar que la última propuesta de este colectivo para renovar el convenio "agravaba los problemas". Según sus cálculos, haberla aceptado hubiera supuesto que, en 2012, los costes serían un 70% superiores a la mayoría de países europeos.

"España no se lo puede permitir. No podemos seguir pagando el doble que el resto. Ninguna empresa podría soportar que sus trabajadores trabajen una de cada tres horas como extra y pagarla al triple", ha justificado. Además, también ha destacado que el decreto pone fin a la posibilidad de los controladores de retirarse a los 52 años con el 100% de la pensión.

La secretaria de Estado de Transportes, Concepción Gutiérrez, ha dicho, en una entrevista en La Ventana de la Cadena Ser, que "el decreto aprobado viene a normalizar una situación irregular". Gutiérrez ha explicado que se han llevado a cabo "65 jornadas de conversaciones sobre un convenio que terminó en 2004. Lo que se venían haciendo eran acuerdos fuera de convenio que ni siquiera estaban aprobados por el Ministerio de Economía y Hacienda".

La respuesta de los controladores

La Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), que representa a la mayoría de los trabajadores del sector, ha anunciado que estudia recurrir ante los tribunales el decreto. El secretario de Comunicación de USCA, Rafael López, ha señalado que la norma supone una intromisión "inaceptable" en una negociación colectiva y ha explicado que estudian el documento para recurrirlo ante la justicia porque "se salta por encima" el Estatuto de los Trabajadores y algunos aspectos de la Constitución. López ha afirmado también que en estos momentos el sindicato no bajara la posibilidad de convocar una huelga, porque nunca ha usado este tipo de protesta como medida de presión. A lo que USCA se opone totalmente, según López, es a la "imposición unilateral" de condiciones laborales que se habían abordado en el marco de la negociación colectiva y ha advertido de que el decreto sienta una "precedente gravísimo" en el sistema de negociación laboral de España.

El Ministerio de Fomento ha impuesto con la aprobación de este decreto su autoridad para intentar frenar la sangría económica y presupuestaria que suponía hasta ahora la masa salarial de estos profesionales, cuyo sueldo supera los 300.000 euros de media al año y que provocaba las tasas aeroportuarias más caras de toda Europa.

La medida, según Fomento, pretende ganar en eficiencia y flexibilidad de servicios, ahora en manos de los controladores. AENA asume la organización interna del trabajo de los controladores aéreos. Se modifican por decreto las condiciones del convenio colectivo de AENA, que será la que fije los turnos y la organización del trabajo. Se establece, además, una nueva jornada de 1.750 horas anuales, que en la práctica es la que los controladores hacían. Hasta ahora, sin embargo, era de 1.200 horas y el resto se pagaban como horas extraordinarias a precio de oro.

AENA había solicitado hace dos días la intervención de Aviación Civil para evitar que el final del actual convenio el 31 de marzo (el 1 de abril es Jueves Santo) y el acuerdo de prolongación de jornada, lo que obligaba a que fijar los turnos de los controladores sin horas extraordinarias. Con esa jornada básica del convenio vigente (1.200 horas anuales) era imposible gestionar todo el tráfico aéreo.

En vigor desde hoy

El decreto entra en vigor este viernes y deberá ser convalidado por el Congreso. El Gobierno confía en tener el apoyo de todos los grupos parlamentarios.

El texto establece, en un primer bloque, la apertura a la competencia de los servicios de navegación aérea, con proveedores certificados por alguna autoridad de supervisión de la UE. Además, se implantarán de forma inmediata los servicios de información de vuelo de aeródromo (AFIS), que permiten operar sin controladores a los aeropuertos con menos tráfico.

Ante la apertura a la competencia, AENA deberá presentar los pertinentes estudios de seguridad e iniciar los procedimientos de selección de nuevos proveedores de servicios en los plazos que se indican; ofrecer un puesto de trabajo a los controladores de tránsito aéreo que vinieran prestando sus servicios en las dependencias afectadas por el proceso; y continuar prestando los servicios de control de tránsito aéreo hasta que se produzca el inicio efectivo de la prestación de servicios por los nuevos proveedores.

El segundo bloque de medidas entraña una modificación transitoria de ciertas condiciones laborales de los controladores de AENA. Se dispone que, durante el plazo de tres años queda suspendido el derecho a obtener la licencia especial retribuida y, consecuentemente, no se producirá ninguna nueva incorporación, haya sido o no solicitada a la entrada en vigor de este real decreto-ley, a dicha situación, que permite a los controladores dejar de trabajar una vez cumplidos los cincuenta y dos años de edad y continuar percibiendo el salario ordinario fijo hasta alcanzar la edad de jubilación, sin que dicho privilegio esté condicionado a las necesidades del servicio, ni sujeto a la conformidad del empleador.

Riesgo para la seguridad

Según el Gobierno, "de no impedirse temporalmente la salida de los controladores de AENA hacia la referida situación de licencia especial retribuida, se pondría en grave riesgo la continuidad y seguridad de la prestación de los servicios de tránsito aéreo".

Junto a ello, se dispone que la jornada máxima necesaria es la media de la efectivamente realizada por los controladores de tránsito aéreo al servicio de AENA durante el año 2009, que ascendió, incluido el tiempo de descanso durante la jornada y las guardias localizadas, a 1.750 horas.

Además, se conceden amplios poderes a AENA sobre la organización del trabajo. Así, se faculta a AENA, en tanto no se acuerde y publique un nuevo convenio colectivo, para acordar el desplazamiento temporal de sus trabajadores fuera del centro de trabajo, si bien con ciertas limitaciones.

También se faculta al ente público para cambiar la jornada por necesidades del servicio o por la variación de los horarios operativos de las dependencias y modificar la hora de entrada de un turno en el centro de trabajo. "Los periodos de disfrute de permisos, vacaciones y licencias deben acomodarse en todo caso a las necesidades del servicio, tal y como ocurre con carácter general en todas las empresas y, finalmente, resulta necesario que sea el empleador y no el empleado el que constate la posible falta de adaptación de un controlador a las modificaciones técnicas o tecnológicas de su puesto de trabajo, a los efectos que procedan, como es, singularmente, su paso a funciones no operativas de control de tránsito aéreo", según se explica en la exposición de motivos.