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Cumbre de Londres

El G-20 crea una 'superagencia' supervisora y destina un billón extra para luchar contra la crisis

La nueva institución vigilará los mercados junto al FMI, que triplica sus fondos.- Habrá inyecciones para favorecer el comercio y aumentar el crédito y una "expansión fiscal sin precedentes".- "Es el principio del fin de los paraísos fiscales", asegura Brown

Consulta el Especial sobre la Cumbre del G-20

Una nueva inyección extra para luchar contra la crisis y una superagencia de regulación son los dos grandes pactos acordados este jueves por los líderes del G-20 reunidos en Londres para superar la crisis económica global y evitar que se repita, según ha anunciado el primer ministro británico, Gordon Brown. "Habrá normas duras y castigos para los que no cooperen", ha dicho Brown en una rueda de prensa a las 17.00 hora española, en la que ha detallado los acuerdos a los que han llegado los líderes presentes en la cumbre, que se ajustan en lo esencial a lo avanzado ya en el borrador de conclusiones.

El G-20 aumenta la inyección de recursos en más de un billón de dólares extra (algo más de 750.000 millones de euros), de los 500.000 van para el FMI, que verá triplicado sus fondos. De esa nueva ayuda, calificada por Brown como "una expansión fiscal sin precedentes", 750.000 millones de dólares se destinarán a los países con más dificultades con el objetivo de restablecer el crédito y el resto para incentivar el comercio. Habrá, además, 100.000 millones para los bancos multilaterales de desarrollo (Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo). En total, 1,1 billones de dólares "para restablecer el crédito, el crecimiento y los puestos de trabajo en la economía mundial", según el texto final (documento en inglés).

"Haremos todo lo necesario restaurar la confianza, el crecimiento y los puestos de trabajo; reparar el sistema financiero y de crédito; reforzar la regulación y restituir la confianza (...) y rechazar el proteccionismo"

"La era del secreto bancario ha terminado"

En ese documento, todos los participantes en la cumbre aseguran que harán "todo lo necesario restaurar la confianza, el crecimiento y los puestos de trabajo; reparar el sistema financiero y de crédito; reforzar la regulación y restituir la confianza (...) y rechazar el proteccionismo".

Brown, que ha insistido en varias ocasiones en disipar cualquier duda sobre las diferencias presentes entre los principales países del G-20, ha subrayado en varias ocasiones la importancia del acuerdo cuando "en noviembre no se sabía ni siquiera que iba a haber ayudas" y ha calificado esta maniobra como un "esfuerzo fiscal sin precedentes que llegará al final de 2009 a los 5 billones de dólares". Las bolsas, que se encontraban inmersas en una jornada de ganancias, han aumentado sus subidas a última hora una vez que se ha hecho público este acuerdo.

Una 'superagencia' reguladora

Las negociaciones sobre uno de los puntos en los que más han insistido las delegaciones de Francia y Alemania ha llegado finalmente a buen puerto. El comunicado final reconoce que "los fallos esenciales en el sector financiero y en la regulación financiera fueron las causas fundamentales de la crisis" y afirma que la confianza no será restaurada hasta que no reconstruyamos la confianza en el sistema financiero". Además, el FMI y el Banco Mundial serán "reformados" y reforzados.

Para eso, el G-20 ha acordado la creación de un Consejo de Estabilidad Financiera (FSB en sus siglas en inglés) sucesor del Foro de Estabilidad Financiera en el que España entró a medidados de marzo, y que contará con poderes ampliados para, en cooperación con el FMI, alertar de los riesgos macroeconómicos y financieros y tomar las acciones necesarias para actuar contra ellos. Además, esta agencia servirá para extender la regulación en los mercados, que cada país se compromete a estrechar. Por último, los países se proponen, "una vez esté asegurada la recuperación", asegurarse de que mejora la calidad y la consistencia del sistema bancario internacional y de que los bancos no se endeudan en exceso y aumentan sus provisiones en momentos de bonanza.

Contra los paraísos fiscales

Dentro de la lucha contra los paraísos fiscales, uno de los temas que más preocupaba a la delegación francesa y alemana, se ha llegado a un consenso para publicar una "lista de países no cooperantes". En respuesta a la petición de los países del G-20, la OCDE ha hecho pública la lista de los Estados que menos cooperan: Costa Rica, Uruguay, Malaisia y Filipinas. Países, según indica la institución, que "no se han comprometido a respetar los estándares internacionales". Suiza, Bélgica, Luxemburgo y Austria, precisa, han retirado sus reservas sobre el levantamiento del secreto bancario en caso de fraude.

"La era del secreto bancario ha terminado", asegura el documento final. "Esto es el principio del fin de los paraísos fiscales", ha añadido Brown, quien además ha adelantado un acuerdo para una inyección extra de 250.000 millones para favorecer el comercio, aunque ha reconocido, a preguntas de los periodistas sobre el aumento del proteccionismo, que en este campo queda mucho por hacer. El texto final insiste, como ya hizo el de la anterior cumbre en Washington, en fomentar el comercio internacional y la Ronda de Doha para la liberalización del comercio.

El acuerdo se ha alcanzado tras duras negociaciones entre quienes daban prioridad a la regulación del sistema financiero internacional (sobre todo Francia y Alemania) y los que abogaban por estímulos fiscales para impulsar la economía (Reino Unido y Estados Unidos). Entre las medidas, Brown ha asegurado que se ha llegado a un acuerdo para que el FMI pueda vender su oro para dedicarlo a ayudar a los países pobres.

A juzgar por las declaraciones del presidente francés, Nicolás Sarkozy, que se ha mostrado "feliz" por los acuerdos alcanzados más allá de lo "imaginado", sí parece que los países finalmente han superado sus diferencias que esta misma mañana aún estaban patentes a pesar de las declaraciones en sentido contrario de unos y otros. Sobre la celebración de una próxima cumbre, Brown ha asegurado que el lugar y la fecha se anunciarán en los próximos días.

Zapatero, de nuevo optimista

Por su parte, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha mostrado su satisfacción por el acuerdo alcanzado en el G-20 para fijar las bases de un nuevo orden financiero y ha estimado que la cumbre generará la confianza necesaria para que la recesión "toque fondo" en el segundo semestre del año.

En la rueda de prensa con la que ha cerrado su participación, Zapatero, que ha anunciado una aportación de España al FMI de 4.000 millones, ha considerado que España, después de las cumbres de Washington y de Londres, ha consolidado su posición en el G-20 como "una potencia en el ámbito internacional" y se ha mostrado convencido de que el país volverá a ser invitado a la próxima reunión.

La cumbre ha terminado relativamente bien, tras arrancar de manera oficial esta mañana, después del ir y venir de ayer de unos y otros en Londres para formar frentes comunes contra la crisis. En los prolegómenos, se marcaron dos posturas bien diferenciadas que al final han sido superadas. Durante todo el día, aunque de manera más tranquila, se han desarrollado más manifestaciones y protestas por las calles de la capital británica.

Sarkozy: "Se ha ido más allá de lo que podíamos imaginar"

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se ha mostrado hoy "verdaderamente feliz" del resultado de la cumbre del G-20 celebrada en Londres y destacó que era "emotivo" ver a los diferentes países ponerse de acuerdo sobre "medidas tan precisas" para hacer frente a la crisis. "Va más allá de lo que hubiéramos imaginado", admitió el mandatario galo, que en vísperas de la reunión había amenazado con levantarse de la silla si no se acordaban medidas concretas para regular el sistema financiero internacional. Sarkozy ha logrado uno de sus principales objetivos: la elaboración de una lista de paraísos fiscales.

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