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González defiende la intervención del Estado en las entidades con problemas financieros

El presidente del BBVA afirma que sería "contraproducente forzar la máquina del crédito". -Almunia pide al G-20 que pase "a los hechos"

El presidente del BBVA, Francisco González, ha defendido este lunes que el Estado intervenga en algunas entidades con problemas como fórmula para minimizar su efecto en la economía y acelerar la recuperación. En su opinión, el sistema financiero tendría que "estar preparado" para abordar estas actuaciones de forma rápida y eficaz, y lograr que tuvieran los menores impactos negativos sobre el conjunto de las entidades, ha subrayado.

González, que ha participado en la conferencia internacional de ABC sobre Europa y América ante los cambios, ha abogado así por utilizar el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) para sanear entidades, si bien ha insistido en la necesidad de que las ayudas sean temporales y condicionadas a un plan de reestructuración. "En España hasta ahora no ha habido problemas de solvencia, pero la duración y profundidad de la crisis determinará que haya problemas de solvencia en algunas entidades, por lo tanto hay que estar preparado para evitar el mayor impacto", ha aseverado.

"Nadie descarta nada, ni en Europa, ni en América, ni en Asia o América Latina", asegura Almunia

En este punto, tras recordar que el BBVA no ha hecho uso de esas ayudas, González ha considerado que medidas como la creación del Fondo para la Adquisición de Activos o los avales públicos para la emisión de deuda tendrán un impacto positivo y contribuirán a limitar la desaceleración del crédito, aunque ha destacado que "aún es pronto" para valorar sus efectos.

"Flaco favor" a sus clientes

Sobre el objetivo de estas medidas para hacer frente a la restricción de liquidez, González ha defendido en cualquier caso que "un banco responsable no puede conceder créditos más allá de lo que la prudencia exige", ya que, en caso contrario, haría "un flaco favor" a sus clientes y comprometería su solvencia y el futuro de sus accionistas. "Sería inútil y contraproducente forzar la máquina del crédito", ha defendido.

González ha añadido que "financiar un mal proyecto no genera riqueza ni empleo estable: sólo detrae recursos que se emplearían de forma productiva en otros proyectos más sólidos". Los bancos, ha explicado, "queremos dar crédito a todo aquel que lo pida" y pueda, "razonablemente", hacer frente a los pagos para devolverlo, ha afirmado mientras en París el presidente del BCE ha advertido también este lunes de que han aparecido "los primeros signos" de una caída de los flujos de crédito.

En su opinión, la actual crisis tiene tres fases, la primera caracterizada por los problemas de liquidez de las entidades, y la segunda, en la que estamos ahora, marcada por la morosidad y en la que sólo sobrevivirán las entidades que puedan mantener su solvencia. Y a continuación vendrá la tercera, en la que tendrá lugar una "inevitable reconversión industrial" del sector financiero, que lo hará más eficiente y aprovechará la tecnología para satisfacer las necesidades de una clientela cada vez más exigente, ha augurado.

La crisis más grave desde los años 30

Entre los bancos que ocupaban los primeros puestos del ránking mundial hace 18 meses, varios han desaparecido, otros muchos han sido total o parcialmente nacionalizados, y muy pocos -como el BBVA- han seguido mostrando la solidez necesaria para seguir generando beneficios. Para González, la actual crisis es la más grave desde los años 30 y no conocemos su duración ni profundidad, aunque dependerá de la capacidad que tengan las entidades de coordinarse y trabajar en cada país "todos juntos".

En el mismo foro, el comisario de Economía de la UE, Joaquín Almunia, ha afirmado que en la reunión del G-20 del próximo 2 de abril en Londres "hay que pasar de las palabras a los hechos, de las intenciones a las decisiones y de los análisis a los instrumentos" para atajar la crisis. Además, ha destacado que es "importante" que sea "un éxito", porque de lo contrario "nos podremos encontrar incertidumbre sobre quién está al mando".

Tras su intervención, Almunia ha considerado que los países de la zona euro no necesitarán ayudas financieras por parte de la UE y el FMI, como sí han solicitado algunos de los nuevos países miembros, aunque ha reconocido que en una crisis como la actual "nadie descarta nada", si bien ha añadido que "ya hay bastantes problemas como para inventarnos más".