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El descenso de la libra y las rebajas convierten a Londres en la capital de las compras

La moneda británica marca un nuevo mínimo frente al euro en su camino hacia la paridad mientras aumenta el atractivo de la capital como destino turístico

"Allora che facciamo? National Gallery o shopping?", preguntaba una turista italiana a sus compañeros de viaje en un autobús de Londres interrogándoles sobre el próximo destino de su viaje. "Shopping, shopping", contestaban ellos al unísono. Sus razones para dejar para otra ocasión a La Venus del espejo de Velázquez, El Rapto de las Sabinas de Rubens o las obras de Rafael o Tiziano que guarda el principal museo de la capital británica son de peso, al igual que la de los miles de españoles o italianos que están viajando a Reino Unido estas navidades y con los que ha hablado ELPAÍS.com, ya que la depreciación de la libra frente al euro ha convertido al tradicional periodo de rebajas de Londres en una auténtica ganga para los extranjeros que vienen de la eurozona.

Este lunes, la libra esterlina ha marcado un nuevo mínimo frente al euro en 1,029 tras perder un 20% de su valor desde finales de octubre, mientras los analistas aseguran que alcanzar la paridad entre ambas divisas es cuestión de tiempo. En contra de su moneda, las malas perspectivas económicas de Reino Unido podrían forzar al Banco Central británico (BoE, por sus siglas en inglés) a adoptar rebajas de tipos más severas que su homólogo europeo desde el 2% actual. En la eurozona, el precio del dinero se sitúe en estos momentos en el 2,5%. Frente al cambio actual, hace un año, una libra valía 1,5 euros, cerca del máximo histórico alcanzado en 2000, cuando costaba 1,7 unidades de la divisa única.

En la zona comercial del West End de Londres, conocida no precisamente por ser una ciudad barata, la actividad es frenética tras el inicio de las rebajas el pasado viernes con descuentos generalizados de entre el 20 y el 50%, comentan los recién llegados. Este año, la mala evolución de las ventas ha forzado a los comerciantes a forzar los descuentos para salvar la campaña de navidad. Un factor que, para los visitantes que vienen del otro lado del Canal de La Mancha, especialmente españoles e italianos, se une al hecho de que la depreciación de la libra ha abaratado una serie de productos que habitualmente eran más caros que en el resto de Europa.

Ropa, informática o calzado

Concretamente, las preferencias de los turistas del euro apuntan a la ropa, a poder ser de las grandes marcas, informática, sobre todo de Apple, calzado o música. Así, si comprar un jersey de una conocida cadena internacional de moda de lana cachemire en España se va sobre los 60 euros, al cambio la misma prenda viene a costar menos de 50. Aunque cuanto más caro, más diferencia. Así, un portátil MacBook de última generación cuesta unos 1.200 euros sin impuestos mientras en España, el mismo modelo -MacBook Air 1.8GHz Intel Core 2 Duo- se va sobre los 1.800 euros a través de un distribuidor por internet.

El caso de las zapatillas de deportes también es claro: unas Nike Air Pegasus 25, que además tienen carácter de exclusivas porque no se venden en España, cuestan en un comercio del centro de Londres 77 euros al cambio sin descuentos, mientras que en Madrid un modelo similar cuesta 99 euros.

Sin embargo, y aunque el recorte de la libra frente al euro también se deja notar en los precios hoteleros -dormir el fin de semana en un hotel de tres estrellas próximo al centro no sale por menos de 180 euros con suerte-, el coste de la vida sigue siendo el de una de las ciudades más caras del mundo. Así, ir al cine -una entrada vale diez euros-, salir a cenar o una pinta de cerveza en cualquiera de sus innumerables pubs -que cuesta 3,50 libras o 3,60 euros- sigue siengo más caro que en España. Aunque siempre queda el recurso de comer en un restaurante de comida rápida, cuyo menú no sobrepasa las cinco libras. Eso, y Rubens o Tiziano, por supuesto.