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El BBVA apuesta por un fuerte crecimiento en Latinoamérica

El banco español BBVA prevé aumentar su universo de clientes en América Latina en 7,5 millones hasta el 2010 y aprovechar el momento económico estelar que vive la región, afirmó ayer en Río de Janeiro su presidente, Francisco González. El banco también se propone triplicar el tamaño de su negocio de crédito al consumo y más que duplicar el de hipotecas, dijo González —sin ofrecer cifras comparativas— durante un debate organizado por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).

"Vemos razones para ser optimistas en Latinoamérica: los depósitos están creciendo, el crédito al sector privado aumenta con mucha rapidez y disminuyen las tasas de impago", señaló durante su intervención en un debate sobre Nuevas oportunidades para la banca en la región. Destacó que ese optimismo se mantiene a pesar de la situación financiera desatada desde el año pasado en Estados Unidos. "En este momento de crisis en los mercados financieros internaconales, los sistemas financieros de América Latina demostrarán firmeza", afirmó.

El desarrollo de la banca y las finanzas en la región ofrece "enormes oportunidades" en todos los segmentos del mercado, especiamente por el bajo nivel de presencia bancaria actual, argumentó. A pesar del crecimiento reciente, el crédito per cápita de los hogares sigue por debajo de los niveles de otras áreas emergentes como Asia o Europa del Este. El BBVA mantiene una fuerte presencia en la región con filiales y gestoras de fondos en Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile y Argentina, además de en México, Puerto Rico, Cuba y Panamá.

El ejecutivo destacó que el sector de microfinanzas "es muy próspero en Latinoamérica" y es otra gran fuente de oportunidades, porque mientras se crean pequeños negocios mejoran las condiciones de vida y las perspectivas de millones de personas. La mayoría de los países de la región han reducido sus condiciones de vulnerabilidad, tanto macroeconómica como financiera, mientras una mayor competencia bancaria aumenta la eficiencia, reduce los diferenciales bancarios y mejora el alcance de instrumentos financiros. Para González, "lo mejor aún está por venir", porque "todavía existen enormes oportunidades" en la industria financiera de América Latina en los próximos años.