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¿Qué pasa si China se bebe su leche?

El creciente amor por los productos lácteos amenaza con forzar el incremento de los precios en todo el mundo

En medio de la economía globalizada, hasta las modas pasajeras en China provocan cambios sísmicos en todo el mundo. Esta vez, la moda consiste en beber más leche. El primer ministro chino, Wen Jiabao, ha comenzado a promocionar como nunca los productos lácteos hasta asegurar que su sueño "es ofrecerle a cada chino, y en especial a los niños, suficiente leche cada día". Este creciente amor por los productos lácteos amenaza con forzar el incremento de los precios en todo el mundo, según publica hoy BBC Mundo.

Una valla publicitaria en Pekín, la capital china, muestra a una niña sonriente sujetando una caja de leche, mientras que el campeón de carreras de vallas Liu Xiang, imponente por encima de ella, tiene en su mano una caja similar. El mensaje es simple: bebe leche y crecerás hasta ser un fornido atleta. Es la apuesta del primer ministro por un producto todavía sin explotar.

De acuerdo a la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación, el consumo de leche en China ha aumentado de 26 kilocalorías por persona en 2002 a 43 en 2005. Un incremento del consumo que coincide con la creciente promoción de la leche en el país. El primer ministro quiere, en concreto, que cada persona reciba un jin, o medio kilogramo, una cantidad nada despreciable para una nación normalmente considerada como intolerante a la lactosa.

Y es que la mayoría de los adultos chinos sufren una deficiencia de lactasa, la enzima necesaria para descomponer la lactosa en la leche, que comúnmente provoca la intolerancia a la lactosa. Pero como el queso y los productos de leche procesada son bajos en lactosa ya hay muchos adultos chinos que tienen pocos o ningún problema con la tolerancia.

Consecuencias económicas

El gobierno chino, además de planificar un mayor consumo de leche, se está esforzando por aumentar su producción. Recientemente se convirtió en el tercer mayor productor mundial, después de Estados Unidos e India. A pesar de los esfuerzos del gobierno chino, cuando la producción no logra satisfacer la demanda, el resultado es un incremento en los precios globales.

Alemania, un gran exportador de leche, ya ha tenido aumentos de precios. En el Reino Unido el fenómeno tardará más en tener impacto porque los campesinos tienen contratos con precios fijos.

Sin embargo, Jim Begg, director de la organización Dairy UK, señala que sin duda hasta el consumidor británico se verá afectado por el romance chino con la leche. "Es algo real. Los mercados mundiales, los mercados de materias primas, atraviesan un período de auge impulsado por la demanda de China", dice.

"En China, además de que hay un crecimiento poblacional y una urbanización significativos, el gobierno está impulsando el consumo de productos lácteos por parte de los niños en edad escolar".

'Lactificación'

El mensaje del gobierno chino a favor del mayor consumo de leche no concuerda con una tradición dietética que, por lo menos entre la gran mayoría de los chinos, nunca ha incluido cantidades significativas de lácteos.

La columnista Xinran, autora de "¿Qué no comen los chinos?", dice que la "lactificación" de China se puede deber parcialmente a que los antiguos campesinos aspiran a seguir modos de vida occidentales, pero lo ven a través de un extraño prisma. "Creen que los occidentales viven mejor porque comen carne y beben leche. Creen que los blancos y los negros son más fuertes", añade.

Pero James Watson, antropólogo especializado en dietética y catedrático de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, rechaza la idea de que los cambios se deban a la admiración por Occidente. Según él, la clave está en la disponibilidad. "No quiere decir que quieran occidentalizarse, sino que les gusta el helado", señala.

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